La Chía: Una idea a importar

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Un pueblo, una comunidad, es sostenible en la medida en que sea capaz de aportar valor añadido a los recursos que el territorio le proporcione. Se ilustra con la emigración forzada que sufrió (y sufre) nuestra Galicia interior, especialmente los asentamientos rurales, al no poder incrementar el valor añadido con las actividades trdicionales.

Las razones hay que buscarlas en las economías de escala con la irrupción en los mercados de productos de amplia difusión y demanda a precios insuficientes para el mantenimiento sostenible de su producción local, deviniendo la comunidad en inviable, en última instancia, por falta de recursos, con la consecuente proliferacion de aldeas abandonadas, evitable poniendo en valor otros recursos, lo que en términos ecológicos supone la definición y ocupación de nuevos nichos.

Las ideas y proyectos presentados como originales e inéditos son, en realidad, fruto del desarrollo en el marco de la inspiración de otros previos. En esta línea, buceando en la macrofuente de información que es la red, afloran hechos aparentemente irrelevantes que, a poco que se ahonde en ellos, pueden ser la base, modelo o fuente de inspiración para otros desarrollos. Es el caso del aceite de Chía, aceite no esencial de semilla de Salvia hispánica del que llama la atención su precio, hasta 80 € el litro, y el elenco de propiedades, avalado por el uso tradicional en América Central y del Sur.

La superación de la curiosidad de una autoridad de mediados del pasado siglo en una feria de muestras de Lugo (1958) por la clase de animal o planta que era el “Peites”, que daba nombre a un exquisito aceite de olivas de Quiroga, resultó trascendente pues, al dejar de ser anónimo, se reinició todo un proceso de actualización y modernización, formulando un sector emergente en la comarca y paradigma de aplicación para otras del entorno de la antigua “Gallaecia”.

Hecho el inciso, y dado que el género Salvia está ampliamente distribuido por casi toda la Península, y las hojas de una de las especies, Salvia officinalis (Xarxa, salvia, Selima) se incluyen en clásicos de farmacia galénica como Dioscórides, Laguna, Font Quer y mas recientemente el Consejo General de Colegios Oficiales Farmacéuticos (Fernández, M y A. Nieto, 1982), todos los cuales reconocen efectos con valor terapéutico como la acción astringente, antiespasmódica o antisudorífera, espectro de efectos aumentado con los atribuidos por la medicina popular, la botica de aldea, de alguno de los cuales fui testigo en mi infancia.

Con todo, en Galicia, la parte utilizada de esta planta ha sido y es la hoja, no habiendo constancia del aceite de su semilla, quizá por la ausencia de protocolos de extracción de aceites de semillas y a la desaparición de la industria oleícola, lo que unido a la ausencia de trabajos de investigación suficientemente difundidos, no se planteó como actividad generadora de valor añadido en los entornos agropecuarios de nuestro entorno.

En el momento actual en el que el abandono y el despoblamiento del interior de Galicia, motivado por la ausencia de iniciativas que supongan valor añadido, se impone el afloramiento de recursos potenciales que, inéditos o no, faciliten a la población la disponibilidad de bienes en base a la explotación sostenible de los recursos disponibles en el territorio al incrementar su valor añadido por la población y en el propio territorio.

Y para ello se impone una exploración preliminar de las disponibilidades conducentes al establecimiento de sus potencialidades y de la viabilidad de su explotación sostenible. Y de esta exploración preliminar, abordable desde iniciativas de I+D+i de desarrollo local, comarcal o territorial, debieran resultar alternativas al abandono de tierras, territorios y aldeas.

Y una de ellas, bien puede ser la obtención de aceite de semilla de Chía, digo Xarxa.


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