El pasado dos de junio del año en curso, en el CIFP de Hotelería de Lamas de Abade en Santiago de Compostela, María Campos desde Hostelería Galega y Turismo formó un entrañable grupo que, con el interés común puesto en los aceites de oliva virgen extra de la Península Ibérica, España y Portugal, reunió a representantes cualificacos procedentes de distintos sectores como producción, investigación, turismo, divulgación e industria, destacando la representación de instituciones de prestigio, de reconocida autoridad, como el Instituto Politécnico de Bragança y la DO de Alentejo.

Concurrieron igualmente una treintena de aceites de categoría virgen extra de diversos lugares y de un estrecho rango de calidades acorde a su calificación y el segmento de mercado ocupado y que fue ratificada en este acto: Aceites del segmento comercial y groumet, aceites de quinta, indicación geográfica y denominación de origen, de producción calificada y no calificada de ecológica.

Pero en todo ello, elevando el listón del evento, para la región anfitriona, Galicia, ha supuesto la puesta de largo de su sector oleícola presentando empresas gallegas, con sede o presencia en Galicia, aceites que, con independencia de su origen sin calificar necesariamente, como Abril con su espectro de aceites monovarietales y complejos o Finca Millara, muestran que la situación en Galicia es un valor añadido para el producto comercializado, valor que se ve incrementado cuando el producto nace, se desarrolla y se distribuye desde un lugar claramente determinado, como ocurió con los aceites de Quiroga, represntados en este acto por Aceiroga, un aceite de olivos relictos y aclimatados en Bendollo, (Quiroga), olivas recogidas en una fase temprana de maduración, procesadas en la propiedad y envasado y distribuido desde la misma.

En este evento ha despertado interés hasta el punto de ser llevado, junto con otros tres, para redefinirlo en la comida posterior, confirmando su singularidad y ratificando que el carácter de “excelencia” que esta marca tiene en la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal, antigua “Gallaecia” romana, está más que justificado.
Como elogio a la marca, hay que apuntar que esto no es el fruto de un día. Es el fruto de una receptividad a las sugerencias e innovaciones tecnológicas que han permitido corregir los caracteres aversivos que en un pasado los aceites de Quiroga pudieran tener, además de brindar su colaboración a los investigadores y productores que lo requirieron.

Brindo pues por el reconocimiento que para el emergente sector oleico gallego significó su inclusión en este evento, y todo ello, reconociendo la muy alta calidad de los productos presentados. Y brindo por María Campos y su revista HG&T por la iniciativa.


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